La publicación del día de ayer me hizo recordar algo que escribí hace un tiempo, acerca de las Bibliotecas escolares y el nuevo rol que desempeña el Bibliotecario.
Les comparto y espero que me dejen un comentario acá en el blog.
Cambiaron
y se Activaron.
Las
Biblioteca
Cuando te
digo Pasiva o Activa, ¿Qué dirías tú?
Pero si te
digo Biblioteca ¿Cuál sería tu respuesta?
Mmmm… déjame
adivinar: libros, silencio, investigación ¿Por ahí va la cosa, no?
Bueno, y si te doy la manzana, y te digo: “Biblioteca
Escolar”…Ok, ya vamos entendiendo.
Si me voy a
mis recuerdos y lo tomo de referencia, podría decir que era un lugar tranquilo,
muy organizado, periódicamente lo visitábamos como parte de nuestra formación y muy pocas veces hacíamos algo más que leer.
En aquel entonces,
cuál era la función o la visión de las Bibliotecas Escolares: ser albacea,
vigilante de los recursos, guardián del silencio y el orden absoluto. Un
quehacer monótono y poco creativo, claro no todo era blanco y negro, eran los
primeros pasos para encontrar la gama de colores, llegar al arcoíris.
Después de
estar dentro de un capullo, evolucionó
el concepto, cambiaron las necesidades, cambió el comportamiento y la manera de
ver y proyectar una nueva imagen. Se escribieron nuevos capítulos y el camino se amplió. Al llegar toda esa luz, se convirtió
en dinámica, exploración, docencia,
orientación, se fusionó el crear y el hacer.
El rol del Bibliotecario
tomo alto vuelo, llegó la era digital, la tecnología. La maravillosa Web 2.0,
la Biblioteca Virtual, la nube y muchas otras que permitieron desarrollar
proyectos, correlacionando lo viejo y lo
nuevo.
Entonces el
carácter del Biblioteca cambió, dejó de ser pasivo. Tomó una posición activa en
la formación de niños y adolescentes, este proceso se transformó en una grata experiencia. Sin
olvidar, lo más importante “que el
Bibliotecario tiene como objetivo
principal fomentar la lectura a pequeños y grandes”.
¿Y, cómo se generó el cambio? Pues salieron de la zona de confort, lanzándose a un mar de
nuevas posibilidades y nadaron en nuevas
páginas. Se transformaron en Charlie, el de la fábrica de chocolate, e hicieron
de la Biblioteca Escolar un espacio
dulce, delicioso, cargado de magia y sabiduría.
Ahora, ¿Cómo
nos prefieren Pasiva o Activa?

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